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Guía

Qué es la glucosa: de dónde sale y para qué la usa el cuerpo

La glucosa es la principal fuente de energía del cuerpo: viene de los alimentos y también la produce el hígado, y llega a las células gracias a la insulina, una hormona del páncreas. Se mide con una gota de sangre del dedo o con un análisis de laboratorio, en ayunas, con A1C o dos horas después de comer. Sube con la comida, el estrés, una enfermedad o cuando la insulina no alcanza o no se usa bien, y esta guía repasa cada parte con fuentes de salud pública.

Actualizado el 6 min de lectura

En resumen

Qué es
La principal fuente de energía del cuerpo, un azúcar simple que viene de los alimentos y del hígado
La insulina
Hormona del páncreas que deja entrar la glucosa a las células
Cómo se mide
En ayunas, con A1C o dos horas después de comer, no por cómo se siente la persona
Qué la sube
La comida, el estrés, una enfermedad, la falta de movimiento y la insulina que no alcanza o no se usa bien

¿De dónde sale la glucosa?

La glucosa es un azúcar simple, y según el NIDDK es la principal fuente de energía del cuerpo. Una parte la produce el propio cuerpo, sobre todo el hígado, y otra parte llega con la comida: los carbohidratos del pan, las tortillas, la fruta o el arroz se descomponen durante la digestión y terminan, en buena medida, convertidos en glucosa que pasa a la sangre.

El hígado no se limita a recibir glucosa: también la guarda y la libera cuando hace falta. Entre comidas o durante el sueño, cuando no está entrando comida nueva, el hígado suelta parte de la glucosa que tiene almacenada para que el cuerpo no se quede sin combustible. Esa doble función, recibir y también producir, es la razón por la que la glucosa en la sangre nunca llega a cero, ni siquiera en ayuno largo.

Una tortilla, un pedazo de pan o una fruta, entonces, no se convierten en energía de un solo golpe: una parte de esa glucosa se usa casi de inmediato y otra queda guardada, sobre todo en el hígado y en los músculos, en una forma de reserva llamada glucógeno, lista para volver a convertirse en glucosa horas más tarde. Ese vaivén entre comer, usar y guardar es el que se repite varias veces al día, coma lo que coma cada persona.

¿Para qué la usa el cuerpo?

La glucosa funciona como el combustible de las células, y el cerebro es uno de los órganos que más depende de un suministro constante: a diferencia de otros tejidos, no tiene una reserva propia grande y necesita que la sangre le lleve glucosa de forma continua.

El resto del cuerpo la usa de manera parecida, aunque con más margen: los músculos la queman durante el movimiento y, a diferencia del cerebro, sí guardan algo de glucógeno propio para un esfuerzo puntual, como subir gradas o cargar algo pesado. Por eso una caminata larga o un día de trabajo físico consume más glucosa que un día sentado, aunque la comida haya sido la misma.

Para que todo esto funcione, la glucosa tiene que salir de la sangre y entrar a las células, y ese paso no ocurre solo: necesita una llave que abra la puerta. Esa llave es la insulina.

La insulina, en palabras sencillas

La insulina es una hormona que produce el páncreas, y el NIDDK la resume en una frase directa: ayuda a que la glucosa entre a las células para usarse como energía. Sin ella, o sin que funcione bien, la glucosa se queda circulando por la sangre en lugar de llegar a donde el cuerpo la necesita.

El proceso, en la práctica, funciona así: cuando se come, la glucosa en la sangre sube, y el páncreas responde liberando insulina. La insulina les avisa a las células de los músculos, la grasa y otros tejidos que abran la puerta a la glucosa, y al mismo tiempo le indica al hígado que baje el ritmo de la glucosa que él mismo produce, porque ya está llegando suficiente desde la comida.

Cuando esa señal deja de funcionar bien, el NIDDK lo llama resistencia a la insulina: las células de los músculos, la grasa y el hígado dejan de responder como deberían, así que el páncreas produce más insulina para compensar. Mientras logra compensar, la glucosa en los análisis se mantiene dentro de lo normal; cuando ya no alcanza, empieza a subir, y ese es el punto en el que aparece la prediabetes. La misma fuente calcula que, una vez ahí, hay hasta un 50 por ciento de probabilidad de que la glucosa siga subiendo en los siguientes cinco a diez años.

¿Cómo se mide?

La forma más común de medir la glucosa es con una gota de sangre del dedo, aunque el resultado que cuenta para un diagnóstico suele venir de un análisis de laboratorio. Lo que cambia entre una prueba y otra es el momento del día y lo que se compara:

CategoríaGlucosa en ayunasDos horas después (prueba de tolerancia)A1C
Normalmenos de 100 mg/dLmenos de 140 mg/dLmenos de 5.7 %
Prediabetes100 a 125 mg/dL140 a 199 mg/dL5.7 % a 6.4 %
Diabetes126 mg/dL o más200 mg/dL o más6.5 % o más

La ADA y el NIDDK usan esta misma tabla de referencia para adultos. La prueba en ayunas y la de dos horas capturan un momento puntual; la A1C es distinta, porque resume el promedio de glucosa de los últimos tres meses, así que no cambia por una sola comida el día anterior. Por esa diferencia, y porque una sola cifra puede salir alterada por muchas razones, el resultado suele confirmarse con una segunda prueba antes de ubicar a alguien en cualquiera de estas categorías.

Los mg/dL son la unidad más común en Guatemala y en el resto de América Latina; en otros países se usa el mmol/L, una escala distinta para la misma medida. En el otro extremo de la tabla está el azúcar baja, que MedlinePlus ubica por debajo de 70 mg/dL; esta guía se enfoca en la glucosa alta, y en esta página se repasan los síntomas más frecuentes de esa parte.

Qué sube la glucosa

De fondo, la glucosa sube cuando la insulina no alcanza o el cuerpo no la usa bien, el mismo mecanismo descrito arriba. Pero en el día a día hay factores concretos que empujan la cifra hacia arriba, con o sin ese mecanismo de fondo:

  • La comida, sobre todo los carbohidratos, es la causa más directa y la más frecuente varias veces al día.
  • Una enfermedad o infección hace que el cuerpo libere hormonas que suben la glucosa como parte de la respuesta del organismo, incluso sin comer más de lo habitual.
  • El estrés sostenido se asocia con cifras más altas, aunque la relación es menos directa que la de la comida.
  • La falta de movimiento deja menos músculo trabajando activamente, y el músculo es uno de los principales lugares donde se usa la glucosa disponible.

Ninguno de estos factores actúa solo casi nunca: se acumulan, y por eso una misma persona puede tener glucosa distinta un día de gripe y estrés que un día tranquilo, con la misma comida en ambos casos. Es también la razón por la que una sola lectura de glucosa dice poco por sí sola: lo que interesa es el patrón que se repite a lo largo de varios días, no el número de una mañana particular después de una mala noche de sueño o una discusión.

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Preguntas frecuentes

¿Qué es exactamente la glucosa?

Según el NIDDK, es la principal fuente de energía del cuerpo, un tipo de azúcar simple. El cuerpo la produce por su cuenta, sobre todo en el hígado, y también la obtiene de los alimentos que se comen a diario.

¿Para qué usa el cuerpo la glucosa?

Como combustible de las células, en especial las del cerebro, que dependen de ella de forma casi constante. Para que la glucosa entre a las células hace falta insulina, la hormona que produce el páncreas.

¿Qué hace la insulina con la glucosa?

El NIDDK lo resume de forma directa: la insulina ayuda a que la glucosa entre en las células para usarse como energía. Cuando el cuerpo no la produce, no produce suficiente o no la usa bien, la glucosa se queda en la sangre en lugar de llegar a las células.

¿Cómo se mide la glucosa?

Con una gota de sangre del dedo o con un análisis de laboratorio, en ayunas, en un examen A1C que promedia tres meses, o dos horas después de una prueba de tolerancia. La ADA y el NIDDK usan la misma tabla de referencia para clasificar el resultado.

¿Qué sube la glucosa en la sangre?

La comida, sobre todo los carbohidratos, una enfermedad o infección, el estrés sostenido y la falta de actividad física. De fondo, siempre está el mismo mecanismo: la insulina no alcanza o las células no responden bien a ella.

¿Qué pasa cuando las células no responden bien a la insulina?

El NIDDK lo describe como el momento en que las células de los músculos, la grasa y el hígado dejan de responder bien a la insulina, así que el páncreas produce más para compensar. Con el tiempo, esa compensación puede no ser suficiente y la glucosa empieza a subir en los análisis.

Fuentes consultadas

  1. NIDDK — ¿Qué es la diabetes?
  2. NIDDK — Resistencia a la insulina y la prediabetes
  3. MedlinePlus — Glucosa en la sangre
  4. ADA — Diagnóstico
  5. MSD Manuals (versión para público general) — Descripción general de la diabetes mellitus

Redactado por Equipo editorial

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